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Thomas Keller

14 Octubre 2015
El idioma está tan cercano a nuestro ser que ni siquiera nos damos cuenta, pero una vez que comenzamos a poner atención en él, empezamos a entender lo extraordinario que es esta habilidad.

Estimados estudiantes y amigos de Universidad de Las Américas:

Espero que les esté yendo bien en el estudio de un idioma y que se vean realmente beneficiados con esta experiencia. Como es frecuente en la vida, el beneficio que se obtiene de algo es equivalente al esfuerzo que ponemos en él. El aprendizaje de un idioma ciertamente nos confirma esta regla.

La importancia de los idiomas y del aprendizaje de ellos, por lo general se subestima. El idioma está tan cercano a nuestro ser que ni siquiera nos damos cuenta, pero una vez que comenzamos a poner atención en él, empezamos a entender lo extraordinario que es esta habilidad, verdaderamente. Grandes pensadores, filósofos, educadores, científicos, etc. han expresado con frecuencia su impresión sobre los idiomas:

 

“los límites de mi idioma son el límite de mi mundo.”


― Ludwig Wittgenstein

 


“si no se sabe acerca de la fuerza de las palabras, es imposible saber más.”


― Confucius

 


“una gota de tinta hace pensar a millones.” 


― George Gordon Byron

 


“las palabras tienen vida más larga que las personas.”


― Mary E. Pearson,

 


“gracias a las palabras hemos sido capaces de alzarnos por sobre las bestias; y debido a las palabras, nos hemos hundido frecuentemente al nivel de los demonios.”


― Aldous Huxley

 


El hecho es que, a lo largo de su experiencia universitaria, encontrarán que su rendimiento académico está relacionado muy de cerca con su habilidad para usar idiomas.  La educación, por lo general, comienza primeramente con la mente y luego se lleva a la acción, actitudes y experiencia. Esta experiencia de la mente es un resultado de su pensamiento. El contenido de su pensamiento y la forma en la que dirige la atención determinarán los resultados de su aprendizaje.  
Vivimos nuestra experiencia educacional en un tiempo en el que se habla mucho de la comunicación como la competencia laboral número uno del siglo XXI, y de las ofertas de salidas rápidas a los desafíos de la vida a través del pensamiento positivo, convirtiéndose en un cliché. El exceso de marketing y propaganda, el discurso público exagerado, y la omnipresencia de información han trivializado el don de la comunicación humana. Es una copia de la vida de la mente genuina. Igual que la contaminación, ocupa el mismo espacio que el aire puro del océano, asfixia y evita que el oxígeno entre a su sistema. Es necesario saber cómo combatir esto. La mente está a dieta. Es su decision con qué la quiere alimentar. 

 

 


 

 

Dear students and friends of the Universidad de Las Américas,
I hope that your language studies are going well and that you truly benefit from this experience. As often in life, the benefit we get from something is equivalent to the effort we put into something. Language learning certainly confirms this rule.


The importance of language and language learning gets often underestimated. Language is so close to our being that we do not even notice it, but once we start paying attention to language, we begin to understand how extraordinary this ability truly is. Professional thinkers, philosophers, educators, scientist, etc. have often expressed their amazement when thinking about language:


“The limits of my language means the limits of my world.” 


― Ludwig Wittgenstein

 


“Without knowing the force of words, it is impossible to know more.” 


― Confucius

 


“A drop of ink may make a million think.”


― George Gordon Byron

 


“Words have longer lives than people.”


― Mary E. Pearson,

 


“Thanks to words, we have been able to rise above the brutes; and thanks to words, we have often sunk to the level of the demons.” 


― Aldous Huxley

 


The fact is, as you go through your university experience, you will find that your academic performance is closely tied to your ability to manage language. Education often starts first with the mind, and then leads to actions, attitudes, experience. This experience of the mind is a result of your thoughts. The content of your thinking and the way you direct your attention will determine the outcome of your studies.


We live our educational experience at a time when abundant talk about communication skills, praised as the number 1 job skills for the 21st century, the offer of quick fixes to life’s perplexities through positive thinking have become cliché; too much marketing propaganda, inflated public discourse, and information overflow have trivialized the gift of communication. This kind of counterfeit life of the mind, like pollution, occupies the same space as a fresh ocean breeze. It can choke you and prevent oxygen from entering your system. You need to know how to fight this. The mind lives on a diet. It is your choice what you feed it.

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