UDLA - Universidad de Las Américas  

Discurso Pilar Armanet

En primer lugar, quiero agradecer a todos quienes nos acompañan esta mañana en un momento muy significativo para nuestra Universidad, en el que se ha cumplido el período reglamentario de mi mandato de cuatro años, que culmina hoy con este cambio de mando.

Han transcurrido 8 años desde que me incorporé a la Universidad de Las Américas, hemos vivido momentos de profunda alegría, como ese día de marzo en el que recuperamos la acreditación y por tres años. Pero también hubo días difíciles en que nos sentimos incomprendidos y aislados, sin embargo, he podido ver cómo esta comunidad de profesores, estudiantes y funcionarios ha logrado consolidarse y crecer unida en torno al proyecto universitario que nos convoca.

¿Qué significa para nosotros la UDLA? ¿Por qué esa resiliencia, esa dedicación, tanto esfuerzo de cada uno de sus integrantes?

En primer lugar, un profundo amor por los jóvenes y una convicción del valor civilizatorio de la educación. Educar no sólo es formar profesionales para ofrecerles un futuro mejor. Se trata de abrir espacios de reflexión, de diálogo en una ambiente laico, pluralista, abierto y tolerante. Se trata de formar lazos de amistad que perduran toda la vida. Y muy especialmente, se trata de asumir que formamos parte de una sociedad que nos necesita y nos interpela.

En segundo lugar, el convencimiento de que UDLA representa la diversidad del Chile de hoy. En nuestra Universidad estudian jóvenes y adultos que provienen de diferentes comunas, de tres grandes regiones, en un espacio de integración que no es una metáfora ni una aspiración, es una realidad tangible, representada por 24.000 estudiantes que han elegido esta universidad para formarse como profesionales y como personas.

En tercer lugar, porque creemos en la inclusión sin restricciones. Muchas veces escuchamos como justificación de acceso a determinados beneficios educacionales o a determinados niveles educacionales, el requisito del talento. Como si la vulnerabilidad no fuera fundamento suficiente para acceder a ellos. Todos sabemos que las diferencias socioculturales, la calidad de la educación que reciben los jóvenes más vulnerables, puede mantener ocultos estos talentos que se exigen para seleccionar a aquellos que merecen seguir estudiando. Sabemos que el talento está distribuido por igual entre todos los niños y jóvenes y, por eso, que es necesario desarrollar espacios de más y mejor educación para que todos ellos puedan alcanzar su máximo potencial.

Inclusión es también diversidad. Toda mi vida he sido sensible a la discriminación, especialmente a aquella que afecta a las mujeres. El mundo de la educación superior es un mundo de hombres. Se cuentan con los dedos de la mano las mujeres que se han desempeñado como rectoras universitarias y creo que es excepcional este traspaso de responsabilidad de una mujer a otra, de Pilar a Pilar. Pero hay más, una mujer ocupa el cargo de Prorrectora, otra mujer es Secretaria General de la UDLA y existe paridad de género entre nuestros decanos.

Como comunidad universitaria, hace algunos años nos hicimos una pregunta: ¿existe alguna razón que impida que la UDLA sea una gran Universidad? Obviamente, lo único que podía interponerse era que no tuviéramos la capacidad para soñar en grande, y ya habíamos demostrado que juntos tenemos fuerza para superar importantes desafíos y asumimos esta nueva tarea con el entusiasmo de siempre: la UDLA puede y debe ser una gran universidad, nada lo impide. Y desde esa convicción hemos dedicado todo nuestro esfuerzo a hacerlo posible. Si miramos con esa perspectiva, todo lo que hemos hecho y lo que hacemos cada día, es más fácil entender el enorme esfuerzo que cada uno de nosotros ha puesto en hacer su tarea a tiempo y bien hecha, porque todos formamos parte de ese proyecto común.

No corresponde ahora hacer un recuento de los avances, pero sí es posible agruparlos en torno a nuestra misión, visión y propósitos institucionales que forman parte del Plan de Desarrollo Estratégico 2017-2021.

• Potenciar la implementación del Modelo Educativo y el Aseguramiento de una formación de calidad:

  • Para ello, hemos fortalecido nuestra planta docente y nuestros mecanismos de capacitación continua a través de la Escuela Docente y el Magíster en Docencia Universitaria.
  • Hemos trabajado intensamente en la implementación de nuestro Modelo Educativo centrado en resultados de aprendizaje, y en estos últimos años la Vicerrectoría Académica ha trabajado intensamente en el establecimiento de un Sistema de Aseguramiento del Perfil de Egreso de los estudiantes, para asegurarnos que las promesas que hacemos a los alumnos que ingresan a la universidad se cumplen efectivamente al momento del egreso.
  • Hemos establecido una Sistema Integrado de Apoyo al Estudiante, que se inicia con las pruebas de diagnóstico y culmina con los seminarios, tutorías y cursos que facilitan la titulación oportuna.

• Consolidar el área de Vinculación con el Medio como una función esencial de la Universidad:

  • Hace algunos años, el decano Hernán Sandoval nos señaló un camino nuevo para formar a los profesionales de la salud. Me acuerdo como si fuera hoy, cuando nos mostró el estudio de carga de enfermedad de Chile para las próximas décadas y nos convenció de que era necesario formar profesionales que se hicieran cargo de la prevención y el cuidado de enfermedades que tienen un fuerte componente sociocultural, que son crónicas, y que por lo general se tratan en los consultorios de atención primaria.

El Programa de Intervención Comunitaria, que él formó, se ha traducido en un proyecto en el que están involucradas 6 comunas, 37 barrios y 4.300 alumnos, que estudian las condiciones de vida de la población para hacer propuestas, desde sus disciplinas, con el fin de buscar, junto con los habitantes, soluciones que mejoren su calidad de vida. Pero ésta ya no es sólo una iniciativa de la Facultad de Ciencias de la Salud; las facultades de Ciencias Sociales y de Arquitectura, Diseño y Construcción, también forman parte del proyecto y hemos podido constatar que el aprendizaje es más efectivo cuando el estudiante se involucra con la realidad de las personas, cuando entiende su entorno y logra identificar las necesidades existentes para aprender a enfrentarlas y atenderlas.

• Institucionalizar la investigación a través de líneas y núcleos de investigación específicos.

Para ello, creamos una Dirección de Investigación y hemos establecido fondos concursables para potenciar las capacidades de investigación de nuestros académicos. Muchos de ellos ya estaban publicando, y otros comenzaron a presentar proyectos a fondos nacionales e internacionales en un proceso que ha sido gratificante, gradual y constante.

Estamos potenciando la formación de núcleos de investigación para aunar masa crítica en torno a áreas de trabajo, es el caso del núcleo de "creación", liderado por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Construcción, con la participación de jóvenes académicos talentosos que, a partir de sus conversaciones, van configurando sus focos de interés para desarrollar proyectos multidisciplinarios. Creatividad y talento no faltan: Gabriel Osorio y Patricio Escala, ganadores del primer Oscar para Chile, siguen reconociendo orgullosos su domicilio en la UDLA y forman parte de este colectivo.

• Potenciar la instalación del Modelo de Calidad Institucional:

  • La calidad está en el centro de nuestro quehacer, por eso, en 2014 teníamos 11 carreras acreditadas y hoy tenemos 28. Más del 76% de nuestros alumnos estudia en una carrera certificada.
  • Establecimos la Vicerrectoría de Aseguramiento de la Calidad y Análisis Institucional y contamos con sistemas de información que nos permiten tomar decisiones sobre la base de evidencia recogida en tiempo real. Eso ha dejado atrás el tiempo de los balances anuales y semestrales, ya no hay excusas para no actuar cuando es posible corregir o mejorar nuestra gestión académica o institucional.

• Garantizar la sustentabilidad del proyecto institucional, resguardando los nuevos estándares de desarrollo académico.

En 2013, UDLA perdió su acreditación y con ella el 40% de su admisión. Fueron momentos muy difíciles que pudimos sortear con el apoyo de Laureate, lo que nos permitió mantener a la Universidad en marcha, creciendo y mejorando.

Hemos aprendido que se puede combinar sustentabilidad y mejora continua, eficiencia en la gestión, sin perder el rumbo que nos hemos fijado; hacer de la UDLA una gran universidad.

Quiero terminar mis palabras agradeciéndole muy especialmente a Pilar Romaguera su invaluable trabajo en la Universidad desde que llegara como decana de la Facultad de Educación. La UDLA le debe mucho de lo que somos hoy y, por eso, creo que queda en las mejores manos. Me alegra tanto este momento, porque sé que ella hará un gran trabajo y desde ya comprometo mi apoyo, desde mi lugar de académica de la Facultad de Derecho y como miembro de la Junta Directiva.

Muchas gracias a todos. Como ven, no me voy muy lejos.